Hemos escuchado las voces de la ciencia. He acercado mi obra a comunidades que no conocían que existía lo que hago a través de la formación y la diversión. Hemos creado una red de optimismo y creatividad. Desde Kampala hasta Matara, desde Bogotá hasta Guayaquil. Desde la Ciudad de Guatemala hasta la ciudad de Lusaka, 39 destinos que continúan el viaje. Mis obras en diferentes formatos y versiones, la mismas obras, pero siempre diferentes.
Hoy acaba noviembre, pero el arte sigue. Crece. Es libre e ilimitado. Y puede ir a cualquier parte, en cualquier momento. Tiene el poder de cambiar, de encontrar sus espacios inimaginables y crece a través de la creatividad, la amistad, la generosidad y el respeto auténtico. El arte que está con todos y el que está para siempre, ofreciendo su mejor versión. El que sabe que nunca se va, el que nos une.
Sean únicos, libres, felices y agradecidos. Siéntanse orgullosos de aportar utilidad a los demás, -en tiempo y forma-. Nunca dejen de creer, nunca dejen de crear, también sus propias oportunidades. GRACIAS.
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